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A la inversa


Ya he dado aviso a mi boca
para que olvide tu nombre
y he vuelto a beber el vino
a las solas, como antes,
y me cruzo con alcohólicos
que beben a las mías
primero una cerveza,
y después un vino,
y al rato la tristeza
se ha hecho desesperación;
no por nada, sino porque,
maldito baile de muertos
y mis ojos desprevenidos
ya te han visto pasar ocho veces
por el Arco Elvira.

Ya sabes que diré
las cosas que se dicen
y haré, en fin,
las cosas que se hacen
y no iré a despedirte
porque todo me queda lejos
y sé que me arrepentiré
de no haberte dicho que te quiero,
y sé que te irás
sin apenas haberme dado un beso.

Ahora tengo que buscarle las cosquillas
a esta ciudad, tan llena de fantasmas,
tan seria, y sombría, pese al sol,
a esta ciudad tan flamenca,
que se parte a poco que llueve,
que tanto tiene como da,
y sin embargo, nunca suficiente.

Voy a desandar
todo el paseo de los tristes
a ver si así,
a la inversa,

Ya he dado aviso a mi boca,
y a mis manos, y a mis ojos,
y a mi piel,
les he dicho que no te echen de menos
porque, incluso antes de marcharte,
sé que no vas a volver.


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